Nuestros pequeños grandes valores

Cada vez es más frecuente oír hablar de la pérdida de valores y no es de extrañar ante las noticias con las que nos levantamos cada día. No voy a entrar a valorar casos concretos que todos conocemos, por otra parte, sobradamente comentados. Pero de forma general si me gustaría destacar que me entristece comprobar la falta de respeto por nuestros semejantes que dichos casos ponen de manifiesto, bien de forma evidente (gritos, empujones, malos gestos, insultos…) o de forma encubierta (abuso de poder, malversación, cohecho…). Más o menos graves, todas ellas contribuyen a crear, como comentaba, esa sensación generalizada de falta de valores.

El hecho de que cada vez haya más personas con esa sensación me hace pensar que quizá la situación no sea tan grave, es más, creo que ciertamente hay más buena gente de la que parece. Sinceramente me considero afortunada porque cada día encuentro personas que me atienden con una sonrisa o tienen un gesto amable. Aunque también podría poner ejemplos de lo contrario, que los hay, prefiero destacar los primeros.

Aún confiando en el sentido común que favorece la convivencia y la amabilidad innata de algunas personas, también creo que no está demás fijar una pautas de comportamiento que los refuercen, ya que hay veces que lo que uno entiende por sentido común es justo lo contrario de lo que su vecino cree y la amabilidad, después de un día estresante, no siempre es fácil mantenerla a flote.

Pero, sobre todo, para no tener que inundar los espacios con normas que favorezcan la convivencia y que todos deberíamos asumir con naturalidad, lo ideal sería interiorizarlo desde la más tierna infancia. A veces nos obsesionamos con el hecho de que nuestros hijos dominen a la perfección varios idiomas desde bien pequeños y, sin embargo, con frecuencia olvidamos darles pautas de comportamiento adecuadas para facilitar la convivencia con los demás. Hoy en día utilizar los términos urbanidad, cortesía y buenos modales parece que resulta anticuado en ciertos ámbitos educativos, quizá porque lo asociamos con aquellos tratados que proliferaron entre finales del siglo XIX y mediados del siglo pasado. Es cierto que muchas de sus normas hoy en día no tendrían sentido porque muchas cosas han cambiado -afortunadamente algunas han mejorado bastante- pero el fondo de esos manuales no era otro que el de tratar facilitar la convivencia y eso no tendría que cambiar.

Diversos tratados infantiles sobre cortesía, urbanidad y buenos modales (siglos XIX y XX)

Diversos tratados infantiles sobre cortesía, urbanidad y buenos modales (siglos XIX y XX)

La urbanidad no debería pasar de moda, es cierto que hoy hablamos más de educar en valores o de potenciar las habilidades sociales, quizá no importa tanto como lo llamemos pero sí que lo llevemos a cabo. No reivindico ciertas formas de aquellos manuales de urbanidad pero sí su fondo. Considero imprescindible fomentar el conocimiento y la práctica de aquellos valores que hacen agradable la convivencia. Además de predicar con el ejemplo, hoy en día podemos utilizar diferentes recursos (cuentos, dibujos, juegos…) para ayudarnos en esta tarea que entre todos- aunque fundamentalmente en casa- debemos potenciar.

Como ejemplo, me gustaría citar una interesante iniciativa que he conocido a través de la prensa. La actividad, impulsada por Aldeas Infantiles, trata de hacer reflexionar a los más pequeños sobre la importancia de los valores. Se llama “Diputados por un día”, una iniciativa en la que niños de varios colegios participan en una atípica sesión plenaria (esta vez celebrada en las Cortes de Aragón). En esta ocasión debatieron sobre valores como la autonomía, la libertad o la amabilidad. Tras una reflexión los pequeños eligieron entre diferentes propuestas, finalmente, éstas fueron las tres más votadas:

La amabilidad aparece cada vez que decimos gracias, por favor, qué suerte estar contigo… Nos abre caminos que nos acercan a los demás. ¡Úsala, no contamina!“.

“Ayudar y ser amables con nuestros hermanos, compañeros, amigos y hasta con las personas desconocidas para sentirnos felices”

Crecer no es sólo ganar en altura, es ayudar al otro, hacerle saber que lo queremos, que estamos a su lado… ¡Ofrecerle nuestra mejor sonrisa!

Confío que estos pequeños diputados mantengan firme su compromiso.

http://www.aragondigital.es/noticia.asp?notid=106349&secid=16

Anuncios

4 pensamientos en “Nuestros pequeños grandes valores

  1. Cántas veces hemos comentado eso nosotras, lo poco que cuesta decir las cosas con una sonrisa y hacer agradable el momento a los demás. Aunque a veces cueste por las circunstancias de cada uno, que también hay que tenerlas en cuenta, hay que intentarlo. Otro día tendrás que hablar de la empatía. Ahí te lo dejo.

  2. Pingback: Etiqueta para…¿niños? | Protocolarte

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s