El sentido común también falla

En un post anterior comentaba mi intención de contar una anécdota personal, relacionada con la importancia de actuar con naturalidad, sentido común y buena educación a la hora de saludar o dirigirnos a alguien. En ese mismo post decía como se agradece a quienes así lo hacen y que hacerlo de este modo no significa “no estar obsesionado por el protocolo” si no simplemente sencillez, cordialidad y cercanía a la hora de relacionarnos con los demás.

En protocolo damos importancia al sentido común, pero siendo conscientes de que éste falla y que a veces no es tan “común” como pensamos. En mi primer post os comentaba como descubrí el protocolo, por amor al arte, trabajando en un palacio, concretamente en el Palacio de la Aljafería de Zaragoza, sede de las Cortes de Aragón. Lugar emblemático por su valor  histórico y artístico, dónde se han celebrado y se siguen celebrando diversos actos y ceremonias.

Palacio de la Aljafería |HERALDO DE ARAGÓN

Palacio de la Aljafería |HERALDO DE ARAGÓN

En el año 2002, con motivo del 20 aniversario del Estatuto de Autonomía de Aragón, se organizó la exposición Aragón, de Reino a Comunidad. Una muestra que hacía un recorrido hístorico por los hitos más significativos de nuestra comunidad aprovechando un marco incomparable.

En aquella época trabajaba allí como guía, y aún tenía mucho que aprender en cuestiones de protocolo, ceremonial y etiqueta (todavía hoy sigo aprendiendo). En muchas ocasiones colaborábamos con los responsables de protocolo en la atención de visitas. Durante aquella exposición fueron muchos los grupos a los que tuvimos que explicar, así como a autoridades y personalidades varias que se acercaron a ver la muestra. Una de las autoridades que nos visitó fue S.A.R. el Princípe de Asturias. En esa ocasión no fuimos los guías quienes le explicamos la exposición sino el comisario de la misma, el profesor Manuel García Guatas.

Inauguración de la exposición Aragón de Reino a Comunidad, 2002 |CORTES DE ARAGÓN

Inauguración de la exposición Aragón de Reino a Comunidad, 2002 |CORTES DE ARAGÓN

Eran días de mucho trabajo por la gran afluencia de público, lo que suponía hacer una visita tras otras sin apenas descanso. Así que la mañana de la visita del príncipe Felipe, supuso un momento de respiro, ya que no debíamos acompañarle. Permanecíamos atentos a todo lo que ocurría y al revuelo que suponía para todo el personal (autoridades, ujieres, seguridad, comunicación, protocolo…). Comenzó la visita y nosotros (los guías) permanecimos tranquilos en nuestro espacio hasta que, a mitad de recorrido, uno de los responsables de protocolo (a quien le debo mucho) se acercó a decirnos que S.A.R. el Princípe de Asturias nos quería saludar al finalizar el recorrido. He de confesar que aunque en un principio mostramos cierta “indiferencia” ante la visita, en ese momento nos pusimos nerviosos y, porque no decirlo, algo emocionados. Preguntamos al responsable de protocolo que debíamos decirle al saludar y él, de forma muy acertada, nos dijo -supongo que confiando en nuestro sentido común- que nada. No era el momento de indicarnos el tratamiento que se debe utilizar en estos casos -Vuestra Alteza, Señor-, ni tampoco la forma de saludar -leve inclinación de cabeza para ellos, genuflexión retrasando ligeramente la pierna derecha para nosotras- simplemente era momento de aplicar el sentido común saludando con la mayor naturalidad posible.

Mometo de saludo a S.A.R. el Príncipe de Asturias | CORTES DE ARAGÓN

Mometo de saludo a S.A.R. el Príncipe de Asturias | CORTES DE ARAGÓN

Nos dispusimos en fila en una de las puertas de acceso al edificio, esperamos impacientes, llegó el momento y el príncipe Felipe nos saludó, pero no sólo eso, nos preguntó amablemente por nuestro trabajo fue algo así como: “¿Qué tal estos días? ¿Mucha afluencia de visitantes?”.Nosotros fieles a lo que nos habían aconsejado (“no digáis nada”) así lo hicimos…no dijimos nada, nos quedamos mudos y nuestro sentido común que debería habernos hecho contestar a sus preguntas, brilló por su ausencia. Rápidamente el entonces presidente de las Cortes de Aragón, D. José María Mur, respondió, también amablemente, lo que con naturalidad deberíamos haber contestado nosotros: “Sí, hay gran afluencia de público y están teniendo mucho trabajo”. Eso sí, estrechamos nuestras manos muy sonrientes…aunque mudos. Ese día entendí que el sentido común también falla.

 


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4 pensamientos en “El sentido común también falla

  1. ¿Quién es ese al que tapas dándole la mano al Príncipe? 😉
    Qué momento, no lo recordaba yo…os imagino calladitos, tan discretos…

  2. ¡Qué buenos recuerdos, Belén!
    Nos quedamos mudos de repente, lo que nos reímos después.
    Yo aprendí mucho esos años y además conocí a gente estupenda como tú.
    Bssss

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