Quizá si preguntásemos un poco más…

Quienes llevamos tiempo en el mundo del protocolo solemos comentar como habitualmente se malinterpreta nuestro trabajo y lo que éste significa. Cada vez es más frecuente la identificación de excesos y abusos por parte de ciertas autoridades públicas con los mal llamados “gastos de protocolo”. También recientemente comentaba como es habitual reducir las funciones de protocolo a ciertas prácticas del “saber estar”. Y así, podría seguir citando infinidad de ejemplos que claramente demuestran como muchas veces nos quedamos en la superficie de las cosas, en vez de indagar y descubrir sus porqués. Supongo que nos resulta más cómodo aunque esto nos impida, por tanto, realizar críticas constructivas que también requieren más esfuerzo.

Este fin de semana he asistido al Congreso Internacional de Inteligencia Emocional celebrado en Zaragoza, todavía debo pararme a reflexionar y poner en orden todo lo que he escuchado y, sobre todo, vivenciado estos días (cuando lo haga os hablaré de ello), pero entre las muchas cosas que se han dicho, hoy querría destacar algo que escuché el primer día: La facilidad que tenemos para prejuzgar todo, comenzando por las personas, quedándonos con lo superficial sin profundizar más allá. Simplemente con que preguntásemos un poco más evitaríamos situaciones incómodas y descubriríamos todo un mundo…

Pero claro, es más cómodo quejarse los mal llamados “gastos de protocolo” o de la “desfachatez” de una invitada que “lleva un vestido blanco en una boda”, quedándonos en la crítica fácil, sin pensar en nada más. Quizá si preguntásemos un poco más descubriríamos como se desvive el personal de protocolo, con un ajustado presupuesto, haciendo todo lo posible para que esa delegación china que nos visita se vaya con la mejor impresión posible, porque quizá de ello depende que consigamos esa inversión tan necesaria. Y que en ese hacer todo lo posible, no tiene cabida la comilona que el espabilado de turno disfruta en su propio beneficio cargándola, además, a la partida de protocolo. Quizá si preguntásemos un poco más descubriríamos que esa invitada que no entiende mucho de etiqueta pero sí de respeto, ha optado por un discreto traje blanco y no por su espectacular vestido rojo porque con él que hubiese captado más de una mirada, robando así mayor protagonismo a la novia.

Soy consciente de que esto no sucede únicamente en el mundo del protocolo si no en  otras muchos ámbitos. Precisamente estos días he leído en la prensa como Raquel del Rosario, la cantante del grupo que nos ha representado en Eurovisión, no había tratado correctamente a los medios. De forma casual, esta mañana a través de una red social, he leído un post suyo con una interesante reflexión que tiene mucho que ver con este tema. Sinceramente, creo que merece la pena leerla.

http://raquel-del-rosario.blogs.elle.es/2013/05/20/eurovision-2013/

Raquel del Rosario a su llegada de Eurovisión | Europa Press

Raquel del Rosario a su llegada de Eurovisión | Europa Press

Quizá si preguntásemos un poco más…

 

 

 

 

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2 pensamientos en “Quizá si preguntásemos un poco más…

  1. Qué razón tienes…yo he aprendido mucho por una persona a la que prejuzgué y que después de conocerla me di cuenta de lo injusta que había sido en mis pensamientos. Me enseñó a trabajar un poco más la empatía y a preguntarme cosas antes de emitir ningún juicio. Gracias, Belén, por tus reflexiones. Es un lujo tenerte de amiga y redescubrirte en cada entrada.

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