Protocolo y consenso…

Recientemente la AEP (Asociación Española de Protocolo)  ha planteado un debate en torno a la cuestión de si debemos incluir el término de “eventos” en su actual denominación. En mi opinión más que añadir creo que sería necesario aclarar si queremos que Protocolo sea, como ya comentaba en un post anterior, “la parte o el todo”. Como “parte” considero una definición que no incluye los conceptos de ceremonial y etiqueta, estrechamente ligados entre sí e indispensables en la organización de actos, ceremonias y eventos (otros tres conceptos que también sería necesario definir con precisión). Como ya apuntaba, hoy en día el término protocolo, de forma genérica, tiende a sustituir a los otros dos, por ejemplo, a la hora de denominar títulos formativos (máster, grado, títulos propios, cursos especializados…) dónde aparece siempre el término “Protocolo” y cada vez menos los otros dos; también a la hora de denominar a los profesionales que asumen funciones que engloban estos tres conceptos (director, jefe, técnico, auxiliar…) optamos por “Protocolo”. La fusión de los tres y su aplicación práctica a la hora de organizar actos, ceremonias y, hoy en día, sobre todo eventos. Nos llevaría a considerar el “Protocolo” como una disciplina capaz de aportar las herramientas necesarias en la gestión integral de un acto/ceremonia/evento.

Desde mi experiencia de trabajo en el mundo del protocolo, he comprobado que las funciones que desempeñan los profesionales que se mueven en este ámbito pasa por velar por la imagen de la instituciones, empresas, u organizaciones (asesorando al personal de las mismas, organizando actos/eventos, atendiendo visitas, velando por el correcto uso y mantenimiento de símbolos…) bien como personal propio de las mismas o bien prestando sus servicios como autónomos/empresarios/emprendedores que pueden asesorar a diferentes entidades, en uno o varios de los aspectos anteriormente citados. Para mí todos son profesionales de protocolo, ya sean del ámbito institucional o empresarial, ya sea por cuenta propia o ajena.

También es cierto que así como los términos ceremonial y etiqueta parece que están cada vez más en desuso -no porque sus funciones hayan desaparecido si no más bien porque parece que les adjudicamos connotaciones negativas ligadas al pasado- estamos haciendo lo mismo con el término “protocolo”, si bien sus funciones de gestión integral siguen en plena vigencia, el término tendemos a asociarlo a lo institucional, que últimamente también tiene más connotaciones negativas, y por eso preferimos hablar de Relaciones institucionales, Relaciones externas e incluso Organización de Eventos para referirnos a una serie de funciones que el profesional de protocolo lleva tiempo desempeñando.

Lamento que el hecho de que en algunos ámbitos se siga considerando el protocolo como exclusivo de lo institucional, nos impida avanzar en la visión de un protocolo global que sirva no sólo como herramienta de comunicación o regla ceremonial, sino como una completa disciplina capaz de aportar todas las herramientas necesarias para la gestión de actos, ceremonias y eventos, tanto en el ámbito institucional como en el empresarial. Esta visión global bajo un sólo concepto –Protocolo– haría innecesaria la necesidad de añadir otros términos o expresiones complementarias como “organización de actos”, “gestión de eventos”… ya que estarían implícitas en el propio significado del término “protocolo”.

El principal problema es encontrar el equilibrio entre teoría-práctica y, sobre todo, consensuar las diferentes percepciones-emociones que el mundo de protocolo, cuyo ingrediente fundamental es el factor humano, suscita.

Protocolo y consenso…¿es posible?…Yo apuesto por el . ¿Y vosotros?

 

Anuncios

8 pensamientos en “Protocolo y consenso…

  1. Estimada Belén:
    Gracias por este post. Solo me gustaría destacar que la denominación de la Asociación Española de Protocolo está perfecta tal cual. Incluir “evento” en su denominación me parece una soberana tontería. Protocolo es el todo y evento solo una mínima parte.
    Digo lo anterior con independencia de lo que pienso del concepto y la propia definición de evento. Con absoluto respeto hacia quienes toman esa palabra como parte de su nombre comercial, siempre he sostenido que evento me suena a promoción de güisqui barato en discoteca nocturna. El diccionario de la RAE define acto como “celebración pública o solemne” y evento como “Eventualidad, hecho imprevisto, o que puede acaecer”. El mismo diccionario ofrece SOLO para Cuba, El Salvador, México, Perú, Uruguay y Venezuela la siguiente definición de evento: “Suceso importante y programado, de índole social, académica, artística o deportiva”. En España, por lo tanto, se organizan actos no eventos.
    Estoy de acuerdo contigo en que es innecesaria una revisión de la denominación de la AEP y me temo que en este debate existan intereses particulares.
    Un saludo afectuoso.
    JDD Orozco.

    • Yo no tengo nada que añadir al comentario de mi admirado Juan de Dios.
      Ha hablado alto, claro y sin cortapisas. ¡Maravilloso!
      Gracias por el comentario, Belén. Coincido en todo.
      Un saludo.

    • Gracias por el comentario, Juan de Dios. Creo que es importante expresar nuestra opinión respecto y, sobre todo, desde la reflexión.
      Respecto al término “evento” aunque la RAE no lo defina, la práctica se impone y es evidente que en España sí se organizan “eventos” pero también “actos” y “ceremonias” y, en mi opinión el esquema de su gestión/organización es el mismo, aunque se pueda adaptar a las características específicas de cada uno. Un profesional de protocolo está o (debería estar) capacitado para llevar a cabo esa gestión y el “Protocolo” le aporta las herramientas necesarias para ello.
      Un cordial saludo,
      Belén Egea

  2. Querida Belén gracias por este artículo con el que coincido plenamente. Feliz de encontrar por aquí al profesor Juan de Dios y a Fernando pues aprecio y mucho sus comentarios y aportaciones.
    Sinceramente como Belén considero que se deben tener en cuenta en la definición el término acto, evento y ceremonia pues lograríamos una visión más amplia y completa de la labor que venimos realizando. Aporto mi comentario con todo mi respeto y cariño, abrazo fuerte Lidia Hierro.

  3. Magnífico artículo Belén!!! Difiero de la opinión de JUan de Dios. No creo que protocolo sea todo y evento una mínima parte sino todo lo contrario. En España, sin necesidad de acudir a la RAE, hay profesionales en organización de eventos, no de actos, porque hay conceptos que dentro de actos no están pero sí dentro de eventos. Ejemplo: ¿una reunión de 300 personas durante tres días en un hotel con diferentes actividades se considera un acto o una serie de actos? Mucho más fácil: es un evento que lo engloba todo.

  4. Me alegra que alguien disienta. Ya está bien de tanto “sí bwana”. Aún así, ¿no os parece absurdo el debate – no el post, que me parece excelente- abierto? De verdad, con total honestidad, os animo a que abráis los ojos y vuestra mente y que reflexionemos sobre la necesidad y oportunidad de un cambio de denominación de la AEP.
    Saludos afectuosos.
    JDD Orozco.

    • Ante el “debate” planteado quise dar mi opinión y estoy encantada de conocer las vuestras (aunque me gustaría cononocer más), sinceramente, yo no cambiaría nada en la denominación de la AEP. Y, estoy contigo en que se puede y, además, es sano disentir.
      Un abrazo,
      Belén Egea

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s