El protocolo…engancha

En los últimos días se ha hablado mucho de protocolo en los medios, y no para referirse al largo de una falda o para analizar si una reina debe llevar el pelo suelto o recogido, aspectos que, por otra parte, como ya he explicado en más de una ocasión son propios de la etiqueta. Esta vez se trataba de cuestión de precedencias y los conflictos generados por la interpretación de la normativa, dónde los intereses partidistas dificultan, cada día más, el consenso y la buena disposición que debería imperar en los encuentros institucionales.

El protocolo nos proporciona las herramientas necesarias para favorecer la concordia y armonía necesarias en estas ocasiones, pero claro está que por mucho de que existan normas, costumbres y fórmulas que faciliten un ambiente propicio, si no hay ninguna disposición por parte de quien representa a las instituciones, difícilmente las relaciones podrán ser fluidas. El protocolo se caracteriza por su flexibilidad -así lo entiende quien conoce de verdad esta disciplina- por eso quien se empeña a en atribuirle culpas por su rigidez, solo podrá engañar a quien poco sabe de protocolo.

Afortunadamente, aunque en algunos medios se siga hablando de “tensión protocolaria” “la culpa es del protocolo”…cada vez son más quienes ponen de manifiesto como el conocimiento y dominio de esta disciplina implica, precisamente, tratar de evitar conflictos.

Es verdad que en ocasiones, quienes conocemos el mundo protocolo, nos quejamos del trato que recibe en los medios o de lo poco valorada o mal entendida que está la profesión (algo que sucede también en otros ámbitos profesionales). Sin embargo, también es cierto que cada vez hay más voces que tratan de cambiar esta visión. Hay profesionales que llevan años demostrándolo con su trabajo y también crecen quienes optan por formarse en esta disciplina que (para quien no lo sepa) se estudia en la universidad desde hace tiempo como asignatura, título propio o máster y, desde hace unos años, también como grado. Todos ellos (o todos nosotros), cada uno en la medida de nuestras posibilidades -trabajando, estudiando, investigando y, sobre todo, compartiendo– podemos ir cambiando esta visión.

Por eso, cada vez que se hace referencia al protocolo de forma explícita en los medios, ahí estamos para comprobar si se hace de forma adecuada. También estamos cuando observamos el mal uso o colocación de una bandera o cuando detectamos un sospechoso curso de protocolo on line, impartido por alguien cuyos méritos son poseer una educación “exquisita y refinada” (algo que no debería ser mérito sino obligación).

Sí, sí, siento decirlo, ahí estamos, somos unos pesados y no dejamos pasar una. Pero que le vamos a hacer, cada vez somos más y, advierto, el protocolo…engancha.

 

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4 pensamientos en “El protocolo…engancha

  1. Muy interesante este artículo, a mi me interesa el tema y escribí algún artículo en mi blog que no sé si corresponde al protocolo pero me gusta mucho y como dices me encanta el tema, saludos

  2. Pingback: Hacemos balance… | Protocolarte

  3. Pingback: Protocolo, mucho por hacer…todavía | Protocolarte

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