Érase una vez

En uno de los últimos post comentaba como leer un cuento con entusiasmo capta la atención de los más pequeños quienes nos invitarán a repetirlo una y otra vez. Ese entusiasmo de contagio mutuo nos puede ayudar a ser capaces de contar nuevas historias permitiendo captar la atención no solo de los más pequeños, sino de todo aquel que esté dispuesto a contagiarse de ilusión.

En un mundo en el que parece que casi todo está inventado, no podemos olvidar el poder de la imaginación porque sin ella nuestra capacidad de crear y de innovar se reduce considerablemente y, hoy en día, la valoración de estas capacidades está en alza. Los niños no ponen límites a su imaginación consiguiendo hacer posible lo imposible, las combinaciones más curiosas tienen cabida en sus juegos e historias, adquiriendo un sentido que muchos adultos somos incapaces de entender. Ellos, mejor que nadie, entienden el valor de los cuentos donde la fantasía es capaz de explicar aquello que la razón no alcanza.

Los niños tienen capacidad de disfrutar con entusiasmo escuchando una historia, sintiéndose protagonistas de la misma. Esa ilusión, esa capacidad de emoción, que los más pequeños consiguen con facilidad, se valora especialmente en el mundo de los adultos, donde las habilidades que potencian estas sensaciones se están convirtiendo en imprescindibles en el ámbito profesional. Quienes tenemos la suerte de tener cerca pequeños genios del arte de la imaginación, no podemos desaprovechar la oportunidad de contagiarnos potenciando su capacidad de imaginar a la vez que reciclamos la nuestra.

Llegan las vacaciones, algunos tenemos mucho tiempo para estar con nuestros hijos y ellos todo el tiempo del mundo para estar con nosotros. En este tiempo será complicado realizar tareas que requieran un mínimo de concentración y serenidad, por el contrario, serán compensadas con grandes dosis de imaginación, fantasía y emoción. En esas dosis nunca pueden faltar los cuentos, esos que nos acompañan todo el año pero que ahora, en verano, son imprescindibles a cualquier hora, en cualquier momento, porque vienen cargados de ilusión. Leer cuentos a los pequeños (y no tan pequeños) es un verdadero placer, pero además si tenéis la oportunidad de crear con ellos su propio cuento descubriréis que la imaginación no tiene límites y que la ilusión compartida se disfruta mucho más.

Todo es posible en su imaginación…

La oveja Sun y el gigante Giganta

No dejéis nunca de imaginar, de crear, de innovar y, sobre todo, disfrutad…¡Feliz verano!

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