Una copa y una sonrisa

Como ya he comentado en alguna otra ocasión, es habitual que a los de protocolo nos pregunten cuestiones propias de la etiqueta, especialmente las relacionadas con la indumentaria que se debe llevar en ciertas ceremonias y el comportamiento adecuado en la mesa…de dichas ceremonias. No es extraño que nos hagan estas preguntas, realmente la etiqueta, es decir, los usos y comstumbtes que se deben observar en determinados actos, eventos y ceremonias, sea quizá una de las partes más llamativas y visibles de los mismos.

Por otra parte, como también hemos indicado en artículos anteriores, se impone cada vez más la tendencia de utilizar el término protocolo de forma generalizada para referirse a cuestiones propias de la etiqueta o el ceremonial. Entiendo que quienes nos preguntan, están en su derecho de hacerlo y no tienen la obligacion de conocer cuestiones específicas de nuestra disciplina o profesión relacionadas con la normativa o técnicas de gestión de eventos, además su preguntas nos dan la oportunidad de poder aclarar estos términos. Sí debería preocuparnos más, que ciertos medios den cobertura a quienes dicen ser “expertos en protocolo” reduciendo éste a determinados aspectos de la etiqueta, convirtiendo en “imperativo legal” aquello que tan solo es uso, costumbre y sentido común. Aunque, sinceramente,  tampoco creo que merezca la pena enojarse en exceso por este tema que afecta también a muchos otros ámbitos profesionales y que, en mi opinión, se combate con formación (de la buena), información, difusión y, principalmente, ejerciendo cada profesión con honestidad.

Tras estas aclaraciones, hoy voy a complacer a quienes, acertadamente, preguntan sobre cuestiones de etiqueta (tema que, por cierto, también me interesa y mucho) hablando de una cuestión específica relacionada con “buenos modales” en la mesa . Generalmente, ante la duda respecto a la forma de comportarnos en determinadas ocasiones, me gusta dar un consejo que creo que no falla: “donde fueres haz, lo que vieres” pero con naturalidad y, si te equivocas, no dejes de utilizar las palabras mágicas “gracias”, “por favor” y “lo siento” acompañadas de tu mejor sonrisa, harán olvidar cualquier fallo. Y , sobre todo, piensa que nadie está libre de olvidar ciertos “usos” y “costumbres” (eso sí, nunca está demás conocerlos).

Pero…vamos al caso…seguramente la mayoría ya sabéis como se debe coger una copa, os lo habrán explicado un millón de veces. Por si alguno tiene dudas, os dejo este vídeo donde nos lo cuentan claro y sencillo:

A pesar de saberlo, si nos olvidamos de como hacerlo correctamente, pensad que todo el mundo se equivoca…

"Guillermo y Máxima de Holanda brindan por los 200 años de su Reino" |HOLA

“Guillermo y Máxima de Holanda brindan por los 200 años de su Reino” |HOLA

¡Ah! Y, recordad, esto no es “saltarse el protocolo”.

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6 pensamientos en “Una copa y una sonrisa

  1. Gracias, Belén, por los vídeos sobre la mesa y el vino: una exposición clara y sencilla.
    Sin embargo, en el que se explica cómo descorchar una botella, creo que no debe introducirse el sacacorchos hasta el fondo: así evitaríamos traspasar el corcho y que cayeran partículas del mismo al interior de la botella.
    Me gustaría tener vuestra opinión al respecto.
    Un fuerte abrazo,
    Pedro

  2. Pingback: Una copa y una sonrisa | PROTOCOL BLOGGERS POINT

  3. Gracias por el video Belén. Aunque yo no estoy de acuerdo. Tal vez sea esa la forma correcta de coger la copa si vas a catar el contenido: si la tomas del pie, por la parte estrecha, podrás moverla con soltura para ver el color, para ver la lágrima o como escurre por el cristal cuando se mueve el líquido; sujetar la copa con dos manos, efectivamente puede calentar el vino, si la mantenemos en esa posición un cierto tiempo y desde luego, el cristal se llena de “dedazos” que la ensucian. Pero a la hora de llevarnos la copa a la boca, simplemente para beber, hacerlo con las dos manos es una bastez y hacerlo con el pie, tanto por la peana como por la parre estilizada, entre los dedos es una cursilería.
    El hecho de que tenga pie no significa nada especial. Es un recipiente para beber con un diseño que lo hace más elegante y hoy, más adecuado para los diferentes tipos de vinos y uvas. Pero en su origen no se diseñaron para catar, por lo que todo eso de mover el líquido, ver la lágrima, olor su contenido y demás no se tenía en cuenta. Sólo era una forma para diferenciarla de un vulgar vaso.
    Por eso yo sostengo que la copa se coge como un vaso y se lleva a la boca de la misma manera. Lo siento!

    • Gracias por tu aportación, María. Siempre es enriquecedor contar con vuestra opinión y, sobre todo, si es para compartir distintos puntos de vista. Siempre valoro y respeto tus criterios.
      Ciertamente tampoco creo que se deba coger por el pie aunque en el video realmente lo que coge es el tallo, forma que considero adecuada y no cursi.
      De todas formas a pesar de no coincidir esta vez, espero poder brindar contigo cuando nos veamos 🙂
      Un abrazo,
      Belén

  4. Pingback: ¿De qué hemos hablado los @protocolblogger esta semana? | PROTOCOL BLOGGERS POINT

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