Ciudadanía y actos protocolarios, para los “unos” y los “otros”

Recientemente leía en un periódico la respuesta que daba el alcalde de Zaragoza a un ciudadano que le preguntaba sobre la ausencia de representación por parte del Ayuntamiento en la entrega de despachos de la Academia General Militar. Según el alcalde, “el equipo de gobierno se decidió no participar en actos protocolarios” ya que “este tipo de actos alejan a los representantes de la ciudadanía”, una respuesta que como ciudadana no me convence y que desde el punto de vista del protocolo (el que yo entiendo como tal) merece ciertas matizaciones.

Entrega de despachos en la Academia Militar de Zaragoza |ABC

Entrega de despachos en la Academia Militar de Zaragoza |ABC

Como ya hemos comentado en más de una ocasión básicamente el protocolo se encarga de ordenar personas, símbolos y pautas de actuación en base a una serie de reglas establecidas por decreto o costumbre. Es también, imprescindible herramienta de comunicación de toda institución que quiera establecer, mantener o reforzar sus relaciones internas y externas, tanto con otras instituciones u organizaciones, como con ese gran “ente” del que todos formamos parte y, que cada vez, se tiene más en cuenta…en los discursos: la ciudadanía. Pero, además, todos sabemos (o deberíamos saber) que la celebración de actos, ceremonias y eventos, refuerza esas relaciones poniendo de manifiesto cual es la filosofía de la institución u organización a la que representan. Son el escenario ideal para el encuentro con representantes de otras instituciones o, incluso, de esos “ciudadanos” por cuyo “bien” todo se justifica.

Toma de posesión del presidente de Aragón.

Toma de posesión del presidente de Aragón.

Sin embargo, parece que muchos olvidan que la ciudadanía no es un ente homogéneo, que hay ciudadanos entre quienes asisten a un acto organizado por una institución u organización cuya filosofía es afín a la nuestra, pero también los hay en aquellos cuya filosofía poco tiene que ver con lo que nosotros consideramos correcto o adecuado. En cuestiones de ética y filosofía es complicado establecer límites, lo que a unos gusta a otros no. Ya lo decía mi querido Gracián “Según las opiniones, o todo es bueno o todo es malo. Lo que uno sigue el otro lo persigue”. Por eso, para poder convivir establecemos una serie de reglas, normas, hábitos y costumbres que faciliten nuestra convivencia.

Por supuesto, éstas no son intocables y pueden cambiar, transformarse, modificarse…pero debería hacerse con el mayor consenso posible, teniendo siempre en cuenta que nuestras ideas pueden ser buenas pero las de los demás, también. Quienes representan a una institución no deben olvidar que su paso por la misma es transitorio (o debería serlo) mientras que la institución permanece. El respeto por las instituciones, tradiciones y costumbres, debería ir más allá de nuestros propios intereses. Sí realmente consideramos que la celebración de ciertos actos ofende y denigra a la mayoría de los ciudadanos, atentando contra sus derechos fundamentales, se debería plantear su suspensión. Pero si una institución u organización con la que tenemos que colaborar (aunque su filosofía no sea muy afín a la nuestra) nos invita (como representantes de una institución) a un acto donde participan representantes de otras instituciones y organizaciones que, a su vez, representan a todos los ciudadanos (tengan o no su misma ideología), la reglas básicas de la cortesía y de la buena educación que facilitan la convivencia entre los “unos” y los “otros” , dicen que debes corresponder y acudir a ese acto.

Homenaje a los republicanos españoles en París |EFE

Homenaje a los republicanos españoles en París |EFE

No creo que acudir a este tipo de actos los aleje de la ciudadanía, además, según esa “regla”, no se debería acudir a ningún acto ya que siempre habrá algún ciudadano que lo considere prescindible. Creo que más bien lo que nos aleja es la falta de coordinación y de respeto entre las instituciones cuando éstas responden únicamente a intereses partidistas, olvidándose de que los ciudadanos, aún teniendo diferentes ideologías, muchas veces tenemos los mismos problemas y, lo que realmente queremos, es que hagan todo lo posible por resolverlos.

Por cierto, esta reflexión sirve para los “unos” y para los “otros”…

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2 pensamientos en “Ciudadanía y actos protocolarios, para los “unos” y los “otros”

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