El valor de la comunicación oral

Hace un tiempo comentaba en el blog el hecho de que  “hablar en público sigue siendo nuestra asignatura pendiente, una asignatura que debería incluirse en todos los planes de estudio, imprescindible y necesaria para poder desenvolvernos en cualquier ámbito”. 

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Recientemente leía en la prensa que un joven de nuestro país se ha convertido el mejor orador del V Campeonato Mundial de Debate Universitario en Español. Una buena noticia que demuestra el creciente interés por la oratoria y que ratifica la necesidad de seguir insistiendo en la utilidad de la misma, tanto en el ámbito laboral como en el personal. El artículo pone de manifiesto las carencias de los recién titulados en lo referente a sus “aptitudes comunicativas” lo que se refleja en sus “pocas habilidades …a la hora de comunicar y negociar”. Por fortuna, son ya varias la universidades que cuentan con clubles de debates y que ofrecen cursos de oratoria, conscientes de la importancia que ésta tiene a la hora de alcanzar el “éxito profesional”.

Me alegra conocer estas iniciativas y aplaudo la creación de estos clubles de debate aunque sigo considerando imprescindible la formación en comunicación oral “desde nuestra más tierna infancia”. Y, sobre todouna formación dónde la ética no quede anulada por el poder de persuasión que nos aporta el dominio de la oratoria. En el artículo anteriormente citado se mencionaba como en los torneos“lo más difícil a la hora de debatir es saltarse sus reglas éticas”. Me reconforta saber que “saltarse las reglas éticas” sea lo más difícil, es más, considero fundamental el hecho de que estos alumnos sean conscientes de la existencia de la ética y de que saltarse ciertas reglas supone unas consecuencias. Entiendo que en estos casos se trata simplemente de demostrar la habilidad a la hora de ser capaz de hablar de cualquier tema sin perder el entusiasmo y poniendo de manifiesto las claves que todo buen orador debe poseer (entusiasmo, dominio, confianza, serenidad, naturalidad…), pero no deberíamos olvidar que son ejercicios y que precisamente, ese poder que nos otorga la oratoria lleva aparejada una gran responsabilidad. En el “mundo real” nunca debemos perder de vista la ética, es decir, debemos ser conscientes de lo que está bien y de lo que está mal, de lo que favorece únicamente nuestros intereses personales o de aquello que fomenta la solidaridad y el respeto hacia los demás.

La joven Malala Yousafzai, premio Noble de la Paz, es un ejemplo del valor de la comunicación oral |Smoda El País

La joven Malala Yousafzai, premio Noble de la Paz, es un ejemplo del valor de la comunicación oral |Smoda El País

El valor de la comunicación oral es una potente herramienta que bien utilizada puede aportar muchos beneficios, un buen discurso puede llegarnos al corazón y movilizar a quienes nos escuchan. Hoy en día abundan los discursos vacíos de contenido o de quienes “venden humo”, sin embargo, hay contenidos, proyectos e iniciativas realmente interesantes que necesitan ser escuchados. Debemos perder el miedo a hablar en público, no permitir que nuestros proyectos queden en el olvido por no saber comunicar su valor. Creer en ellos y en nosotros mismos es el primer paso para superar una barrera que en España sigue siendo demasiado “alta”. Como leía recientemente en un artículohablar en público y transmitir un discurso ameno y motivador al equipo es el talón de Aquiles de las capas directivas españolas”.

Imagen del corto de animación

Imagen del corto de animación “El Vendedor de Humo”

Fomentar en los más pequeños habilidades comunicativas descubriendo su riqueza interior y todo lo bueno que tienen que aportar me parece la mejor forma de comenzar a desarrollar la comunicación oral. Como afirma el profesor de comunicación GorKa Zumeta en dicho artículo, en España “desde el colegio y la universidad no se fomenta ni el discurso ni la capacidad oral de los alumnos, algo que debe cambiar en la reforma educativa”. A pesar de estas carencias, parece que algunos discursos están favoreciendo el cambio, hay maestros (más de los que nos parece) que son plenamente conscientes del valor de la comunicación oral, por eso potencian las habilidades que hacen posible romper esas barreras que nos impiden hablar en público. Para ello primero escuchan a los niños, los observan, los admiran por lo mucho que pueden ofrecer y después, sabiendo respetar el ritmo de cada uno, les invitan a hablar para los demás, a comunicar aquello que llevan dentro y que merece la pena ser escuchado.

Uno de los maestros que ha comprendido la importancia de la comunicación oral es César Bona, cuya nominación al “Global Teacher Prize” le ha dado mayor visibilidad y la posibilidad de poner de manifiesto que no es el único que ha comenzado ese cambio que la educación necesita. Quizá él no sea el mejor orador del mundo pero ha superado sus barreras y ha hecho algo bueno para ese mundo, dar confianza a los más pequeños para que cuenten aquello que les hace grandes.

Antes de terminar este discurso escrito, me gustaría invitaros a ver la charla TEDxBarcelona donde César Bona cuenta como un niño que apenas hablaba en clase acabó dando una charla ante 400 personas. Las palabras de ese niño al iniciar su discurso creo que son la mejor forma de concluir el mío:

“Podría sentir vergüenza de hablar delante de todos ustedes pero lo que tengo que decir es demasiado importante como para quedarme callado”.

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