Protocolo en El Quijote: La ínsula Barataria

 

Como no sucumbir a la tentadora propuesta que mis queridas amigas y compañeras de Protocol Bloggers Point nos han hecho esta semana. Nos invitan a “buscar detalles de #ceremonial,  #etiqueta y #protocolo en  cualquier obra de Cervantes y/o de  Shakespeare.” Brillante idea la de este original desafío y una buena forma de rendir homenaje a dos grandes de la literatura de quienes esta semana celebramos el IV Centenario de su muerte.

De entre los muchos temas que tratamos los blogueros de protocolo no faltan los relacionados con tomas de posesión, recepciones, símbolos, títulos o tratamientos. Protocolo, ceremonial y etiqueta tratan de regular y llevar a buen fin todo lo relacionado con estos aspectos como manifestación visible del respeto que merecen nuestras instituciones. El mal uso del protocolo; utilizar éste en beneficio personal; o tratar de ridiculizar a alguien en su nombre, puede provocar el efecto contrario al deseado y volverse claramente en nuestra contra.

He aquí mi elección ante este desafío: un fragmento del capítulo XLV en el que Sancho Panza es nombrado gobernador de la ínsula Barataria y, en el que gracias a su sensatez y buen juicio, deja en evidencia a quienes pretenden evidenciarlo a él. Un ejemplo de como el protocolo al servicio de la vanidad pierde todo su sentido y, de como quienes así lo utilizan pierden, a su vez, el respeto que su buen uso les daría.

Digo, pues, que con todo su acompañamiento llegó Sancho a un lugar de hasta mil vecinos, que era de los mejores que el duque tenía. Diéronle a entender que se llamaba «la ínsula Barataria», o ya porque el lugar se llamaba «Baratario» o ya por el barato con que se le había dado el gobierno9. Al llegar a las puertas de la villa, que era cercada10, salió el regimiento del pueblo a recebirle11, tocaron las campanas y todos los vecinos dieron muestras de general alegría y con mucha pompa le llevaron a la iglesia mayor a dar gracias a Dios, y luego con algunas ridículas ceremonias le entregaron las llaves del pueblo y le admitieron por perpetuo gobernador de la ínsula Barataria.
El traje, las barbas, la gordura y pequeñez del nuevo gobernador tenía admirada a toda la gente que el busilis del cuento no sabía12, y aun a todos los que lo sabíanI, que eran muchos. Finalmente, en sacándole de la iglesia le llevaron a la silla del juzgado y le sentaron en ella, y el mayordomo del duque le dijo:
—Es costumbre antigua en esta ínsula, señor gobernador, que el que viene a tomar posesión desta famosa ínsula está obligado a responder a una pregunta que se le hiciere que sea algo intricada y dificultosa, de cuya respuesta el pueblo toma y toca el pulso del ingenio de su nuevo gobernador y, así, o se alegra o se entristece con su venida.
En tanto que el mayordomo decía esto a Sancho, estaba él mirando unas grandes y muchas letras que en la pared frontera de su silla estaban escritas, y como él no sabía leer, preguntó que quéII eran aquellas pinturas que en aquella pared estaban. Fuele respondido:
—Señor, allí está escrito y notado el día en que vuestra señoría tomó posesión desta ínsula, y dice el epitafioIII, 13: «Hoy día, a tantos de tal mes y de tal año, tomó la posesión desta ínsula el señor don Sancho Panza, que muchos años la goce».
—¿Y a quién llaman don Sancho Panza? —preguntó Sancho.
—A vuestra señoría —respondió el mayordomo—, que en esta ínsula no ha entrado otro Panza sino el que está sentado en esa silla.
—Pues advertid, hermano —dijo Sancho—, que yo no tengo don, ni en todo mi linaje le ha habido: Sancho Panza me llaman a secas, y Sancho se llamó mi padre, y Sancho mi agüelo, y todos fueron Panzas, sin añadiduras de dones ni donas14; y yo imagino que en esta ínsula debe de haber más dones que piedras; pero basta: Dios me entiende, y podrá ser que si el gobierno me dura cuatro días yo escardaré estos dones15, que por la muchedumbre deben de enfadar como los mosquitos. Pase adelante con su pregunta el señor mayordomo, que yo responderé lo mejor que supiere, ora se entristezca o no se entristezca el pueblo.”
tav086

“Le admiten a Sancho como gobernador de la ínsula Barataria” grabado de Gustavo Doré

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5 pensamientos en “Protocolo en El Quijote: La ínsula Barataria

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