Nuestro primer Campus de Protocolo

Tras la vorágine de los preparativos de la vuelta al cole y las intensas emociones vividas lo primeros días del inicio de un nuevo curso, poco a poco, vamos retomando la calma y estableciendo esas necesarias rutinas a la que dimos vacaciones este verano.

Atrás quedaron las tardes de piscina, los baños en la playa, las fiestas de verano y las mil y una aventuras que propipicia un periodo en el que los más pequeños disponen de mucho tiempo libre o, más bien, de tiempo libre de cole. Porque en este ritmo frenético de vida que llevamos a veces es complicado que incluso, ellos, los más pequeños no puedan disfrutar de la sensación de no tener nada programado, de dejarse llevar por la imaginación que surge tras esos momentos de sano aburrimiento, y que parece que hoy en día no nos podemos permitir.

En nuestro caso hemos tenido la suerte de tener tiempo para todo, hasta para aburrirnos, pero también para poner en marcha nuestra imaginación y aprender jugando un poquito de protocolo. Dado que, en nuestro entorno, a pesar de disponer de una variadísima oferta de campus, no encontramos ninguno específico de protocolo, decidimos montar nuestro propio Campus de Protocolo…en casa.

Siempre tengo  muy presentes las palabras que escuché en uno de mis primeros cursos de protocolo, mencionadas por uno de los pioneros en cuestión de formación universitaria en esta disciplina y gran profesional de la materia, Don Felio Vilarrubias, quien nos recalcaba que no habíamos ido allí aprender buenos modales porque éstos se daban por supuestos. Por ese motivo, traté de aplicar este lema en nuestro campus y no caer en le tópico de limitarme a enseñar únicamente buenos modales, tratando de centrarme en explicar de forma amena qué es realmente esto del protocolo.

evento

Como no podía ser de otra manera comenzamos por lo más básico: el orden. Pero no penséis que hablamos de precedencias y Real Decreto, eso ya llegará. Se trataba de entender la importancia que tiene el orden para todo, desde para poder encontrar nuestros juguetes hasta para poder subir en el autobús sin empujarnos unos a otros, y, por supuesto, imprescindible para poder organizar cualquier celebración, ya sea nuestra fiesta de cumpleaños o las olimpiadas escolares. Nuestra primera misión fue ordenar nuestras cosas: pinturas de madera, rotuladores, ceras, pegatinas, cartulinas de colores…Cada cosa en su sitio, para poder pasar a la siguiente misión. Una misión donde la creatividad y la imaginación, algo que no está reñido con el orden, eran absolutamente necesarias.

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Se trataba de crear un país imaginario donde nuestros muñecos podrían tener sus propios eventos y ceremonias a las que invitarían posteriormente a los vecinos de otro país imaginario. Como todo país imaginario, los nuestros, además de tener la posibilidad de llevar a cabo sus propias celebraciones, debían tener un símbolo que representase a todos sus habitantes, un símbolo que estaría presente en sus celebraciones y, tal y como indica la cortesía, también en las ceremonias en las que participase el país vecino. Por eso, decidimos hacer un taller de banderas para las que fue necesario utilizar el material que habíamos ordenado y clasificado previamente: pinturas, cartulinas, purpurina…y todo lo que nuestra creatividad permitiese.

banderas

Teníamos nuestros países en marcha, nuestras banderas y unos pequeños habitantes que estaban deseando celebrar competiciones deportivas, desfiles, bailes y hasta un banquete. Así que nos pusimos manos a la obra y decidimos qué tipo de acto queríamos celebrar, cuándo, en qué lugar y a quién íbamos a invitar. Tras decidir cómo iba a ser, llegó el momento de materializar nuestras propuestas diseñando y creando nuestras invitaciones y programas.

invitaciones

Y, por fin, llegó el día de la celebración. Nuestros escenarios montados, cada muñequito en su sitio preparado para recibir a sus vecinos, las banderas bien colocadas, los trofeos preparados para ser entregados a los ganadores del partido, la mesa dispuesta para la celebración del banquete posterior y, nosotros, organizándolo todo como buenos “protocoleros”.

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Todo trascurrió sin incidentes, fueron unos días intensos, en los que no faltaron las dificultades que finalmente fueron superadas con trabajo, creatividad, imaginación y, sobre todo, buena disposición y ganas de saber un poquito más que es esto del protocolo de lo que tanto habla mamá.

Feliz día

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JORNADAS SOBRE ORGANIZACIÓN DE EVENTOS Y PROTOCOLO

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Quienes seguís el blog desde hace tiempo sabéis lo importante que es para Protocolarte la difusión del Protocolo (con mayúsculas) y, en especial, la intención de darlo a conocer en su totalidad, alejando la visión parcial o incorrecta que se da de esta disciplina en muchos medios. También os habréis dado cuenta de que tenemos cierta preferencia por el mundo de la educación ya que consideramos fundamental fomentar desde el ámbito educativo el aprendizaje de todo aquello que favorezca nuestra comunicación e interacción positiva con los demás tanto en el ámbito personal como en el profesional.

Por ese motivo en más de una ocasión hemos hecho hincapié en nuestros artículos en la importancia de explicar con claridad desde pequeños qué es el Protocolo y para qué sirve, pero el Protocolo en sentido amplio, no únicamente la parte que hace referencia a cómo debemos comportarnos en ciertas situaciones -que siendo muy importante, no es lo único que nos enseña esta disciplina- sino también de todo aquello que es necesario a la hora de organizar un acto por pequeño que sea, desde una competición deportiva hasta una ceremonia de graduación.

Por eso y porque consideramos fundamental toda iniciativa que fomente esa difusión, queremos compartir con vosotros la información que nos ha llegado esta mañana a través de una compañera sobre unas “Jornadas sobre organización de Eventos y Protocolo” que se van a celebrar los días 29 y 30 de noviembre y 1 de diciembre, en la Escuela Universitaria de Turismo de Zaragoza.

En el siguiente enlace podéis consultar toda la información:

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Feliz semana

El protocolo también entiende de emociones

Hace unos días, gracias a una amiga, leía un artículo en el que se destacaba la naturalidad con la que los príncipes de Noruega se desenvuelven en los diferentes actos en los que participan, en el mismo se citaba textualmente como El protocolo cedió a la emoción cuando los príncipes Haakon y Mette-Marit asistieron al estreno en Oslo de la segunda temporada de una serie de documentales sobre jóvenes de origen extranjero que han tenido éxito en la sociedad noruega.”  Una afirmación que creo es necesario matizar, ya que el protocolo no cede sino que, más bien, asume una demostración de emociones cada vez más evidente, no solo en la realeza noruega, sino en las nuevas generaciones de príncipes y monarcas europeos.

Los príncipes de Noruega muestran sus emociones en público |HOLA

Los príncipes de Noruega muestran sus emociones en público |HOLA

Parece que no conseguimos dejar atrás esas visión de un protocolo rígido, inflexible y centrado únicamente en las cuestiones de etiqueta. Y, sinceramente, no creo que la culpa resida únicamente en los periodistas que escriben estas noticias. Ya hace un tiempo escribía un artículo, en esta misma linea, en el que el entonces príncipe de Holanda manifestaba no considerarse un “obsesionado del protocolo” porque la gente se podía dirigir a él de la forma que creyese más conveniente.

No es la primera vez, que personas que necesitan y se sirven del protocolo en su trabajo, “presumen” de ser poco “protocolarios”. Como ya explicaba en dicho artículo, el hecho de mostrar cercanía o naturalidad en el trato con los demás cuando alguien acude a determinados actos no tiene nada que ver con “saltarse el protocolo”. Se trata simplemente de un cambio de actitud, necesario, de quienes han comprendido que ocupar cargo público conlleva derechos y obligaciones, entre ellas la de mostrar respeto hacia quienes participan en esos actos a los que acuden y donde la altivez, frialdad o arrogancia no aportan ningún beneficio y, por supuesto, no favorecen una relación fluida. Sin embargo, este hecho, no impide que en esos actos no sea necesario establecer ciertas normas y límites del todo imprescindibles para el correcto desarrollo de los mismos.

Cada situación requiere un comportamiento adecuado a la misma |HOLA

Cada situación requiere un comportamiento adecuado a la misma |HOLA

Los príncipes, reyes y demás “autoridades” o “personalidades” no acuden de forma casual a determinados eventos, todo está bien programado. Es necesario conocer con antelación el motivo de le celebración de acto; la fecha y el lugar elegidos; la selección de invitados; los itinerarios, logística y seguridad; las líneas de saludo, presidencias y precedencias (que no son fruto de azar); programa de acto; intervención de medios de comunicación y puntos de foto; celebración de “brunch”, “lunch”, “coffe break”, desayuno, café almuerzo, aperitivo o lo que sea…vamos, momento distendido. Hasta los actos más “casual” necesitan tener en cuenta todos estos aspectos de los que se ocupa el protocolo, sí, ese protocolo en sentido amplio que asume, además de orden y normas, las funciones propias del ceremonial y etiqueta que todo acto requiere. Y, ese protocolo no impone sino que recoge, asume y utiliza de forma conveniente usos y costumbres que favorecen la fluidez en las relaciones necesarias en los diferentes actos, ceremonias y eventos, en los que participan diversos agentes, es decir, representantes de instituciones, entidades, organizaciones y colectivos.

Recepción en casa de los príncipes Haakon y Mette-Marit |HOLA

Recepción en casa de los príncipes Haakon y Mette-Marit |HOLA

Es cierto que la personalidad y carácter de cada persona puede hacernos sentir mayor o menor afinidad en función de su simpatía, naturalidad, seriedad, espontanéidad, discreción…teniendo en cuenta el momento, situación o incluso nuestra propia forma de ser o estado de ánimo. Pero no debemos olvidar de que en estos actos, siempre es necesaria una organizazción, que requiere de una serie de conocimientos, técnicas y estrategias que los responsable de protocolo conocen bien. No podemos dejar que la celebración de un acto sea fruto de azar, una mala organización puede tener consecuencias desastrosas. En lo que se refiere a la manifestación de nuestras emociones, no es el protocolo el que decide, si en la actualidad mostrar ciertas emociones nos hace parecer más cercanos y nos permite desarrolla mejor nuestro trabajo, no será el protocolo quien las “prohíba”, no limitemos la función de esta disciplina a aspectos propios de un determinado comportamiento.

maxima1-aEs hora de dejar claro que protocolo no es únicamente etiqueta pero también de asumir (y esto afecta a quienes nos dedicamos a esta disciplina) que si lo utilizamos en un sentido amplio, tampoco es solo orden y normativa. Como ya he comentado en otras ocasiones el Protocolo como disciplina y ahora, también, grado universitario, lleva implícitas las funciones propias de términos afines como ceremonial, etiqueta e incluso, en general, las “técnicas de organización de eventos”. Establecer claramente que el término protocolo se puede utilizar en sentido estricto (orden y normativa) o en sentido amplio (disciplina que engloba diversas funciones relacionadas con la organización y desarrollo de actos) creo que evitaría confusiones, pero la responsabilidad es nuestra, de los propios profesionales de protocolo, y no únicamente de los medios de comunicación o de quienes creen que el protocolo les impide mostrar su emociones.

Espacios de celebración, espacios de emoción

Una de las principales funciones del responsable de protocolo es la organización de actos, aunque en más de una ocasión, se le atribuyan otras un tanto “curiosas”. Todo acto, ceremonia o evento requiere una minuciosa planificación, con muchos aspectos a tener en cuenta en lo referente a su gestión y organización. En primer lugar, es fundamental tener clara la filosofía del propio acto, es decir, qué es lo que vamos a hacer; qué queremos transmitir; qué sentido tiene hacerlo; y cuales son los objetivos del mismo. Si no tenemos claro qué es lo que prentendemos y con qué propósito, difícilmente llegaremos a cumplir nuestro objetivo. Si conseguimos tener clara la filosofía del acto, la plasmación del mismo será más sencilla.

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“Cena en Blanco” en París frente a la míticaTorre Eiffel. Icono de la ciudad, fue construida con motivo de la Exposición Universal de 1889.

Entre los muchos aspectos a tener en cuenta a la hora de organizar un acto (entiéndase también ceremonia o evento, ya que a pesar de que les atribuimos diferentes connotaciones el esquema, en lo que a su preparación se refiere, es básicamente el mismo) hay uno fundamental: la elección del espacio de celebración. En la elección de un lugar determinado se valorarán aspectos prácticos como su capacidad, accesos, seguridad, disponibilidad de equipos para reuniones (proyectores, pantallas, conexión a internet), servicio de restauración…pero, además de tener en cuenta estos aspectos prácticos, muy necesarios, no podemos olvidar el componente emocional que marca la diferencia entre un espacio de celebración y un simple contenedor de “actos”, y es que, un lugar donde no se generan emociones, difícilmente será recordado.

Inauguración de la exposición Aragón de Reino a Comunidad, 2002 |CORTES DE ARAGÓN

Interior del Palacio de la Aljafería, sede de las Cortes de Aragón. Un palacio de origen musulmán, cargado de simbolismo, que ha sido y sigue siendo, lugar de encuentro y celebración.

Los espacios de celebración surgieron y surgen porque alguien creyó en ellos, en la necesidad de materializar, de alguna forma, nuestras emociones. Más allá de la practicidad, un espacio también debe ser acogedor, confortable, solemne, majestuoso, imponente, luminoso, misterioso o romántico, en definitiva, tiene que reunir aquellas características que dan sentido a nuestro acto, imprescindibles en la plasmación de la filosofía del mismo. Los espacios, más allá de simples contenedores de objetos se convierten, en muchas ocasiones, en contenedores de emociones, la emoción de quienes soñaron ese espacio, la emoción de quienes lo vivieron y la emoción de quienes en un futuro lo sentirán como suyo.

El Gran Casino de la Exposición lugar de encuentro y de celebración de diversos  actos sociales

El Gran Casino de la Exposición Hispano-Francesa de Zaragoza, una constucción efímera que fue lugar de encuentro y de celebración de diversos actos sociales.

La historia del arte nos ha dejado magníficos ejemplos de espacios de celebración, algunos efímeros que desaparecieron al finalizar la ceremonia para la que fueron concebidos, pero cuya belleza ha pervivido a través de relatos o imágenes, capaces de transportarnos mágicamente al tiempo que les dio sentido. Otros siguen en pie, generando emociones en cada nuevo acto, verdaderas obras de arte que se convierten en testigos de un tiempo que avanza, que cambia, pero que no renuncia a la necesidad de seguir celebrando, a la necesidad de seguir sintiendo emociones.

Espectáculo "Ilumina", el definitivo

Inauguración de la Exposición Internacional de Zaragoza 2008. Fusión de espacios, arte y emociones que perduran a través del tiempo.

Se hablará de protocolo…

El próximo mes de abril se van a celebrar dos congresos en los que se va a hablar de protocolo y…mucho más. Comunicación, eventos, historia, ceremonial, diplomacia, escenografía, nuevas tecnologías, innovación o creatividad, serán algunos de los temas a tratar. Todos ellos son imprescindibles y, también, complementarios para todo aquel que quiera conocer en profundidad qué es es protocolo. Lejos de quedarse obsoleto y anticuado, el protocolo, se consolida tanto profesionalmente como académicamente y estos congresos, desde diferentes perspectivas, contribuyen a ello.

La primera cita tendrá lugar en Madrid los días 3, 4 y 5 de abril, en el Congreso de Comunicación y Eventos que promueven las universidades Camilo José Cela y la Complutense de Madrid.

sliderdoscongLa segunda cita, también en Madrid, los días 23, 24 y 25 de abril, en el Congreso Internacional “El Protocolo contemporáneo: desde el Congreso de Viena hasta la actualidad (1814-2014)”, coincidiendo con las VIII Jornadas sobre Protocolo de la UNED.

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Para quienes creemos que la diversidad enriquece y, además, puede ser compatible con la unidad, la celebración de ambos congresos es una excelente noticia.

 

Eventos con alma

Está claro que aunque en la RAE no encontremos una definición adecuada, ni en la tan consultada Wikipedia, los eventos en España existen y cada vez con más fuerza. En mi concepción global de protocolo como disciplina capaz de aportar las herramiantas necesarias  para su  gestión, el evento se hace imprescindible en la configuración del propio protocolo, al igual que actos, ceremonias y celebraciones que vienen organizándose desde hace mucho tiempo y que, cómo demuestra la creciente industria de la organización de eventos, seguirán celebrándose. Pueden evolucionar las formas, que se adaptan a los cambios de la sociedad y que necesariamente se transforman con las innovaciones tecnológicas pero hay algo que siempre permanece en todos ellos, la historia lo demuestra, el factor humano. Porque las celebraciones están hechas por y para las personas, independientemente de los objetivos que pretendamos conseguir, y no hay nada más humano que los sentimientos, que nunca debemos olvidar a la hora de organizar cualquier tipo de evento. Quienes llevan tiempo dedicándose a la organización de eventos, ya provengan del mundo del protocolo o de otros sectores como publicidad, relaciones públicas, marketing…saben que hay que poner el alma en ellos, ya que por  muy correcta que sea la puesta en escena, sin emoción las celebraciones pierden su esencia.

Para acompañar a mis palabras os dejo el enlace del  post que las ha inspirado, es de Antonio Mateo Santana, merece la pena leerlo, pero sobre todo os recomiendo, como él, que no os perdáis el video…

http://www.eventoplus.com/blog/empresario-en-3d/

Protocolo versus etiqueta o…viceversa

En un post anterior mencionaba como el término protocolo se utiliza cada vez más como sustitutivo de etiqueta. Son numerosos los ejemplos que encontramos en este sentido y, sobre todo, como sustitutivo de etiqueta en lo que a indumentaria se refiere. Lo hemos visto recientemente en los comentarios relacionados con la ceremonia de investidura de poder real de los ya reyes de los Países Bajos: Si bien mientras fue princesa se pudo permitir usar el pelo suelto o semirrecogido ya que el protocolo así lo permite, a partir del momento en que Máxima se enteró que sería la próxima reina de Holanda, todo cambió radicalmente” (Infobae América);“Un evento de estas características lleva consigo infinidad de protocolos que deben respetarse a rajatabla. Y entre ellos, lógicamente que se encuentra el estilismo(El Litoral.com).

600x0_655860También es habitual encontrar artículos en los que nos aconsejan el “protocolo” a seguir en un determinado acto, centrándose exclusivamente en aspectos relacionados de nuevo con la etiqueta.Protocolo para una boda de mañana: ¿Cuándo se pone una pamela? ¿Cuándo un tocado? Y una vez elegido… ¿Hasta qué momento debemos llevarlo puesto?” (ABC)

"Protocolo" para una boda de tarde-noche

“Protocolo” para una boda de tarde-noche

Y, no sólo artículos, recientemente se ha publicado un libro de un personaje mediático, Carmen Lomana, en el que utiliza el término protocolo para referirse únicamente a aspectos relacionados con su particular visión sobre el “saber estar”.

Portada del libro el "Glamour inteligente" de Carmen Lomana

Portada del libro el “Glamour inteligente” de Carmen Lomana

El hecho en sí de que la palabra protocolo se utilice para referirse a aspectos más propios del ceremonial y la etiqueta quizá no sea tan grave, es un hecho el que el significado de ciertas palabras puede variar, pero en mi opinión, debería ser siempre para enriquecerlas. Protocolo, ceremonial y etiqueta están estrechamente relacionados y, los tres, son indispensables en la configuración de la imagen que queremos trasmitir de una determinada institución, entidad u organización, tanto en su devenir diario como en sus actos o eventos. La indispensable complementariedad de estos términos hace que, cada vez más, se solapen sus funciones bajo la denominación de un sólo término: Protocolo. Esto no debería alarmarnos, siempre que seamos conscientes de ello y que ese solapamiento no nos induzca a cometer errores en la práctica protocolaria. Sin embargo, me preocupa enormemente que, además de dejar de utilizar el término etiqueta, éste se convierta en sinónimo de protocolo anulando su verdadero significado y reduciendo sus funciones a las propias de la etiqueta y, más aún, a las relacionadas con la indumentaria que se debe llevar en determinados actos. Otro peligro es que el hecho de que existan ciertas normativas de legalidad vigente, indispensables en protocolo -que sí que son de obligatorio cumplimiento en actos oficiales- se confunda con la “obligatoriedad” de cumplir un “estricto protocolo” en aspectos relacionados con la etiqueta donde son los usos y costumbres, así como el sentido común y la naturaleza de los actos, los que nos indican como debemos comportarnos en determinados eventos y situaciones.

El uso y colocación de determinados símbolos deben seguir la normaniva legal vigente

El uso y colocación de determinados símbolos debe seguir la normaniva legal vigente

Resumiendo, si bien por generalizar en determinados contextos se utiliza la palabra protocolo para referirse a aspectos propios de la etiqueta, en ningún momento deben ser considerados sinónimos porque además de perder una palabra -etiqueta- también perdemos el verdadero significado de otra -protocolo-, limitando sus funciones y desvirtuando la labor de sus profesionales.