Cine y Protocolo: El discurso del Rey

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Quienes seguís Protocolarte desde hace tiempo sabéis que uno de mis temas favoritos es la comunicación, en especial, todo lo relacionado con la comunicación oral. Por ese motivo, han sido varios los artículos dedicados a este tema.

Me preocupaba y me sigue preocupando el hecho de que “hablar en público” siga siendo nuestra “asignatura pendiente”. Aunque, sin duda, creo que va mejorando la concienciación sobre este tema y que, cada vez, se van dando más acciones encaminadas a suplir esta carencia.

Y es que esta labor de expresar oralmente aquello que queremos comunicar, debe comenzar desde nuestra más tierna infancia e ir adaptándose a cada etapa educativa. Potenciando en los chavales una habilidad que puede desarrollarse a base de esfuerzo, trabajo, constancia y comprensión, y que es imprescindible para desenvolverse en cualquier ámbito de la vida, tanto en el personal como en el profesional. Hablar en público, debería ser una asignatura obligatoria”

Hoy en día nadie pone en duda “el valor de la comunicación oral”, el poder que nos otorga un buen discurso, pero precisamente por ese poder que tiene deberíamos ser cuidadosos con aquello que decimos y utilizar buen nuestras habilidades comunicativas, no solo para beneficio propio sino sin dejar de lado el componente ético que debería formar parte de todo buen discurso.

Ya que “ese poder que nos otorga la oratoria lleva aparejada una gran responsabilidad. En el “mundo real” nunca debemos perder de vista la ética, es decir, debemos ser conscientes de lo que está bien y de lo que está mal, de lo que favorece únicamente nuestros intereses personales o de aquello que fomenta la solidaridad y el respeto hacia los demás.”

Hablar en público es una habilidad que requiere trabajo, esfuerzo, constancia y un proceso de aprendizaje en el que intervienen múltiples factores: capacidad de adquirir seguridad y confianza en uno mismo; habilidad de elaborar un discurso bien estructurado; capacidad de adaptación a diferentes públicos; dicción y modulación de la voz; utilización del lenguaje corporal; de soportes de apoyo…Diversos factores que no dependen únicamente de la capacidad o aparente “facilidad” que puedan tener ciertas personas a la hora de hablar en público, sino que, como ya señalaba, bien trabajados pueden aportarnos (incluso a quienes nunca nos atrevíamos a levantar la mano en clase)  la capacidad de adquirir una habilidad totalmente necesaria en un mundo en el que la comunicación es un valor en alza.

Por ese motivo, porque creo sinceramente en el valor de la comunicación oral, este martes no me voy a perder la tercera sesión del Ciclo: Cine y protocolo, en la que se va a proyectar la película “El discurso del Rey”. El coloquio será moderado por Fernando Latorre, miembro de la delegación de la Asociación Española de Protocolo en Aragón y responsable de la Oficina Universitaria de Atención a la Diversidad, y se tratarán todos aquellos aspectos necesarios para conseguir una Comunicación eficaz.

Para más información consultar aquí.

 

 

 

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La magia de una visita guiada

El pasado sábado tuve la oportunidad de disfrutar junto a mis queridos compañeros y amigos “protocoleros” de una magnífica vista guiada al Espacio Fundación Telefónica. Sandra Gutiérrez Andaluz ejerció de forma impecable la labor de cicerone, consiguiendo captar nuestra atención desde el primer momento. Sin pausa pero sin prisa, con una óptima dicción y una exposición clara y concisa, Sandra nos fue guiando por los distintos espacios que configuran la esencia de un edificio donde tienen cabida eventos, exposiciones, talleres y diversas actividades relacionadas con el arte y la cultura.

Son muchos los edificios institucionales, sedes de fundaciones o empresas cuyo atractivo -bien por sus peculiaridades históricas y artísticas; su adaptación a diversas necesidades con la integración de la nuevas tecnologías; o la innovación de construcciones recientes que conjugan a la perfección arte, funcionalidad y tecnología- suma un valor añadido a las funciones desempeñadas por quienes realizan allí su trabajo bien sea de forma permanente o puntual.

Ese valor añadido del que disfrutan los usuarios de estos edificios – bien como trabajadores, clientes, espectadores o público en general- sale reforzado si los responsables de comunicación, protocolo, relaciones institucionales o difusión cuentan con profesionales capaces de trasmitir el potencial de los mismos guiándonos por sus  instalaciones y haciéndonos sentir parte de ese espacio que merece la pena disfrutar.

La estereotipada imagen del guía que repite cual “loro” un discurso memorizado que lo único que provoca son ganas de salir corriendo, dista (salvo excepciones) de la realidad de un trabajo que exige una adecuada preparación, y para el que son necesarios una serie de requisitos y cualidades que poco tienen que ver con aprenderse un discurso de memoria, sin más. Los guías; informadores; responsables de protocolo, relaciones institucionales, comunicación; o quienes asumen la función de explicar en las correspondientes visitas guiadas, deben ser grandes comunicadores y reunir todas las condiciones que debe poseer un buen orador pero, además, con el condicionante de que deben saber moverse y dirigirse a un grupo en un espacio (o espacios) donde pueden encontrarse con otros visitantes, personas que están trabajando, sonido ambiente, ruidos inesperados o incluso con otros compañeros que están desempeñando la misma labor.

Por eso, además de ser capaz de adaptar las explicaciones a las características del grupo, poseer una buena dicción; dominar la comunicación no verbal, las pausas, el ritmo, los silencios; mostrar naturalidad, confianza, sentido del humor, amabilidad y entusiasmo. Un buen guía debe conocer y saber moverse por diferentes espacios en los que tendrá que adaptar su tono y volumen para poder ser escuchado por su grupo sin molestar a otras personas; debe saber también escoger el lugar adecuado para explicar desde la mejor perspectiva aquello que está mostrando; y ser capaz de improvisar alargando o acortando el discurso en caso de que la ocupación de otros espacios o salas lo requiera.

Incluso en ocasiones, deberá mostrar la dosis justa de firmeza que también se hace necesaria en la conjugación de factores tan imprevisibles y difíciles de gestionar como son el espacio, tiempo y, en especial, el factor humano.

Una conjugación que requiere una excelencia y profesionalidad no siempre bien valorada ya que, al igual que suele sucede con los profesionales de protocolo, si algo sale mal enseguida te señalan pero si sale bien parece que sea por arte de magia. Y, os puedo asegurar que, en el éxito de una visita guiada, la magia no surge si no está respaldada por un buen profesional que ha preparado su trabajo a conciencia. Por eso, si alguna vez tenéis la fortuna de disfrutar de esa magia, pensad que el truco es el fruto de un trabajo bien hecho.

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Visita al Espacio Fundación Teléfonica

El valor de la comunicación oral

Hace un tiempo comentaba en el blog el hecho de que  “hablar en público sigue siendo nuestra asignatura pendiente, una asignatura que debería incluirse en todos los planes de estudio, imprescindible y necesaria para poder desenvolvernos en cualquier ámbito”. 

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Recientemente leía en la prensa que un joven de nuestro país se ha convertido el mejor orador del V Campeonato Mundial de Debate Universitario en Español. Una buena noticia que demuestra el creciente interés por la oratoria y que ratifica la necesidad de seguir insistiendo en la utilidad de la misma, tanto en el ámbito laboral como en el personal. El artículo pone de manifiesto las carencias de los recién titulados en lo referente a sus “aptitudes comunicativas” lo que se refleja en sus “pocas habilidades …a la hora de comunicar y negociar”. Por fortuna, son ya varias la universidades que cuentan con clubles de debates y que ofrecen cursos de oratoria, conscientes de la importancia que ésta tiene a la hora de alcanzar el “éxito profesional”.

Me alegra conocer estas iniciativas y aplaudo la creación de estos clubles de debate aunque sigo considerando imprescindible la formación en comunicación oral “desde nuestra más tierna infancia”. Y, sobre todouna formación dónde la ética no quede anulada por el poder de persuasión que nos aporta el dominio de la oratoria. En el artículo anteriormente citado se mencionaba como en los torneos“lo más difícil a la hora de debatir es saltarse sus reglas éticas”. Me reconforta saber que “saltarse las reglas éticas” sea lo más difícil, es más, considero fundamental el hecho de que estos alumnos sean conscientes de la existencia de la ética y de que saltarse ciertas reglas supone unas consecuencias. Entiendo que en estos casos se trata simplemente de demostrar la habilidad a la hora de ser capaz de hablar de cualquier tema sin perder el entusiasmo y poniendo de manifiesto las claves que todo buen orador debe poseer (entusiasmo, dominio, confianza, serenidad, naturalidad…), pero no deberíamos olvidar que son ejercicios y que precisamente, ese poder que nos otorga la oratoria lleva aparejada una gran responsabilidad. En el “mundo real” nunca debemos perder de vista la ética, es decir, debemos ser conscientes de lo que está bien y de lo que está mal, de lo que favorece únicamente nuestros intereses personales o de aquello que fomenta la solidaridad y el respeto hacia los demás.

La joven Malala Yousafzai, premio Noble de la Paz, es un ejemplo del valor de la comunicación oral |Smoda El País

La joven Malala Yousafzai, premio Noble de la Paz, es un ejemplo del valor de la comunicación oral |Smoda El País

El valor de la comunicación oral es una potente herramienta que bien utilizada puede aportar muchos beneficios, un buen discurso puede llegarnos al corazón y movilizar a quienes nos escuchan. Hoy en día abundan los discursos vacíos de contenido o de quienes “venden humo”, sin embargo, hay contenidos, proyectos e iniciativas realmente interesantes que necesitan ser escuchados. Debemos perder el miedo a hablar en público, no permitir que nuestros proyectos queden en el olvido por no saber comunicar su valor. Creer en ellos y en nosotros mismos es el primer paso para superar una barrera que en España sigue siendo demasiado “alta”. Como leía recientemente en un artículohablar en público y transmitir un discurso ameno y motivador al equipo es el talón de Aquiles de las capas directivas españolas”.

Imagen del corto de animación

Imagen del corto de animación “El Vendedor de Humo”

Fomentar en los más pequeños habilidades comunicativas descubriendo su riqueza interior y todo lo bueno que tienen que aportar me parece la mejor forma de comenzar a desarrollar la comunicación oral. Como afirma el profesor de comunicación GorKa Zumeta en dicho artículo, en España “desde el colegio y la universidad no se fomenta ni el discurso ni la capacidad oral de los alumnos, algo que debe cambiar en la reforma educativa”. A pesar de estas carencias, parece que algunos discursos están favoreciendo el cambio, hay maestros (más de los que nos parece) que son plenamente conscientes del valor de la comunicación oral, por eso potencian las habilidades que hacen posible romper esas barreras que nos impiden hablar en público. Para ello primero escuchan a los niños, los observan, los admiran por lo mucho que pueden ofrecer y después, sabiendo respetar el ritmo de cada uno, les invitan a hablar para los demás, a comunicar aquello que llevan dentro y que merece la pena ser escuchado.

Uno de los maestros que ha comprendido la importancia de la comunicación oral es César Bona, cuya nominación al “Global Teacher Prize” le ha dado mayor visibilidad y la posibilidad de poner de manifiesto que no es el único que ha comenzado ese cambio que la educación necesita. Quizá él no sea el mejor orador del mundo pero ha superado sus barreras y ha hecho algo bueno para ese mundo, dar confianza a los más pequeños para que cuenten aquello que les hace grandes.

Antes de terminar este discurso escrito, me gustaría invitaros a ver la charla TEDxBarcelona donde César Bona cuenta como un niño que apenas hablaba en clase acabó dando una charla ante 400 personas. Las palabras de ese niño al iniciar su discurso creo que son la mejor forma de concluir el mío:

“Podría sentir vergüenza de hablar delante de todos ustedes pero lo que tengo que decir es demasiado importante como para quedarme callado”.

Hablar en público…nuestra asignatura pendiente

Cuando leí “…aunque sacaba buenas notas, nunca levantaba la mano, era muy tímido” me sentí totalmente identificada. Son palabras de César Bona, un maestro de mi tierra, candidato al Global Teacher Prize, algo así como el nobel de la enseñanza. En más de una entrevista, Bona ha manifestado lo que le costaba hablar en clase debido a su timidez y, cómo este hecho, le ha llevado a fomentar la participación de sus alumnos de forma natural, casi como un juego, aprovechando la desbordante imaginación de quienes tanto tienen que decir.

El periódico de Aragón

César Bona en clase con sus alumnos |Periódico de Aragón

Al igual que este maestro, de pequeña, jamás levantaba la mano en clase, es más, si alguna vez me preguntaban o tenía que salir a la pizarra, lo pasaba realmente mal. Esta misma sensación continuó en la universidad, “afortunadamente” (pensaba entonces), pocas veces tuve que enfrentarme a aquella situación, ni exámenes orales, ni exposición de trabajos, ni participación en clase, ya que lecciones magistrales y exámenes escritos, eran la práctica habitual. Después, por motivos de trabajo, tuve que enfrentarme al reto de hablar en público, las primeras veces lo pasé fatal, pero con el tiempo, los nervios se fueron calmando y, aunque nunca llegan a desaparecer, dejan de ser una barrera transformándose en tu mejor aliado, siempre que sepas como gestionarlos.

índicePrecisamente, en un curso al que he asistido este fin de semana para refrescar conocimientos y seguir aprendiendo, nos decían como el miedo no desaparece nunca, es más, si lo hace es que algo está fallando. Ese “miedo”, como comentaba, es nuestro gran aliado, el que nos mantiene alerta y bien preparados a la hora de enfrentarnos a nuestra asignatura pendiente de “hablar en público” y, además, debe hacernos sentir capaces de hablar ante cualquier público y situación. Porque la mayoría pensamos que “hablar en público” es hacerlo frente a un gran auditorio, pero son muchas y diversas la situaciones en las que tenemos que dominar la expresión oral y nuestras habilidades comunicativas: en una reunión de trabajo; en la presentación de un presupuesto; en un examen para superar una oposición; o incluso, impartiendo una clase de pilates.

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Martin Luther King, unos de los mejores oradores de la historia. Difícilmente nos enfrentaremos a un discurso como éste, pero si podemos superar nuestros pequeños retos como oradores |lainformacion.com

Y es que, a veces, pensamos que no tenemos ningún problema a la hora de hablar en público porque siempre lo hacemos ante la misma audiencia pero, en el momento que salimos de nuestra “zona de confort”, caemos en la cuenta de todas nuestras carencias y limitaciones. Siempre recordaré la primera vez que tuve explicar el Palacio de la Aljafería, donde trabajaba como guía, a niños de tres años. De que servían todos los tecnicismos, fechas y datos históricos que tan bien estructurados tenía en mi cabeza, os aseguro, que de poco o nada. Hoy, probablemente, habituada a leer cuentos cada día, lo tendría un poquito más fácil. Cada público requiere un discurso distinto, o mejor dicho, una forma diferente de expresar ese discurso. Además de palabras necesitamos gestos, emociones y empatía para ser capaces de comunicarnos, de verdad, con nuestro público.

Cada vez son más los museos que adaptan sus visitas a diferentes públicos |Heraldo de Aragón

Cada vez son más los museos que adaptan sus visitas a diferentes públicos |Heraldo de Aragón

Creo al igual que Bona, que esta labor de expresar oralmente aquello que queremos comunicar, debe comenzar desde nuestra más tierna infancia e ir adaptándose a cada etapa educativa. Potenciando en los chavales una habilidad que puede desarrollarse a base de esfuerzo, trabajo, constancia y comprensión, y que es imprescindible para desenvolverse en cualquier ámbito de la vida, tanto en el personal como en el profesional. Hablar en público, debería ser una asignatura obligatoria (casi como una cuestión de Estado).

Precisamente hoy, leía un artículo muy interesante, relacionado con este tema: ¿Por qué hablo tan mal en público?. En él, se ponen de manifiesto las carencias, que en cuestiones de oratoria, tenemos en España. Os recomiendo la lectura del mismo, ya que además de sugerir unas pautas (útiles si se ponen en práctica una y otra vez), habla de lugares donde, de una u otra forma, se imparten conocimientos sobre oratoria, expresión oral y, en definitiva, sobre como hablar en público. Este artículo muestra el creciente interés que hay acerca este tema, aunque profesionales con una larga trayectoria en este campo, como mi admirada Mar Castro, llevan tiempo trabajando, formando y concienciando sobre la necesidad de hablar en público y de conseguir una comunicación eficaz.

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Hablar en público, sigue siendo nuestra asignatura pendiente, una asignatura que debería incluirse en todos los planes de estudio, imprescindible y necesaria para poder desenvolvernos en cualquier ámbito, tanto personal como profesional, porque salvo que vivamos en una isla desierta, necesitamos comunicarnos y, hacerlo de forma eficaz, evitaría más de una situación incómoda.

Feliz día