Vacaciones ¿conectados o desconectados?

Ciertamente para quienes estamos habituados a interactuar en redes sociales utilizando los medios que las nuevas tecnologías ponen a nuestro alcance, resulta complicado o prácticamente imposible permanecer totalmente desconectados en vacaciones. Y, ¿por qué estarlo?

Antes enviábamos postales a nuestros familiares y amigos, cartas e incluso fotografías. A la vuelta quedábamos para hablar de nuestros viajes y enseñar nuestras fotos o vídeos, a veces sesiones interminables en los que la iteracción brillaba por su ausencia reduciéndose a un monólogo del entusiasta viajero. En fin, que compartíamos nuestra estancia en idílicos paraísos, pero a destiempo. Respecto a si disfrutábamos más o menos nuestras vacaciones, la nostalgia o el “cualquier tiempo pasado fue mejor” nos hará sentir que sí, pero lo cierto es que, antes como ahora, algunos las disfrutarían intensamente y otros no tanto (aunque luego hiciesen ver que sí), pero bueno, cada uno es o era libre de contar lo que quisiese.

Ahora, podemos mostrar casi en tiempo real lo que estamos haciendo en nuestros “idílicos” destinos, compartir con quienes están al otro lado de las pantallas todas o parte de nuestras vacaciones. Todavía hay quien se resiste a hacerlo, no le interesa o prefiere compartir o no sus experiencias al margen de las pantallas. También antes había gente que no hacía fotos, no enviaba postales o cartas y que casi nunca llamaba por teléfono.

Me sorprenden las críticas hacia quienes utilizan estos nuevos medios para compartir sus “vidas” o parte de ellas. Sobre todo, me llama la atención que se utilicen precisamente esos “medios” para hacerlo.  Es cierto que no todos los contenidos tienen porque interesarnos, al igual que tampoco siempre las conversaciones cara a cara o la lectura de un libro lo hacen.

Por tanto, compartir nuestras vacaciones y elegir la forma de cómo hacerlo, es decisión de cada uno. Eso sí, si decidimos mostrarlo a través de las pantallas debemos ser conscientes de que al otro lado hay otras personas que estarán interesadas o no en ver, leer o escuchar aquello que compartimos. A quienes les puedan encantar o aburrir nuestros contenidos. Personas que pueden ser amigos, conocidos o gente de la que apenas tenemos referencias. Vamos, igual que fuera de las pantallas, donde también encontramos gente en la que podemos confiar y personas en las que no.

También debemos tener en cuenta, que mientras compartimos esos momentos o mantenemos conversaciones a través de las pantallas, no podemos disfrutar de lo que hay fuera de ellas. Y esto, lo digo por experiencia, lo de ser “multitarea” nunca ha ido conmigo, hasta creía ser un poco rarita por ello, pero parece que la neurociencia (que está ahora en auge) me avala: “para trabajar eficientemente debemos hacer una única tarea”. Es decir, podemos compartir imágenes, reflexiones o lo que nos apetezca en Facebook, twitter, Instagram, WhatsApp o donde sea, pero en ese momento dejaremos de prestar atención a familiares, amigos, conocidos, puestas de sol, valles, praderas, montañas, playas, palacios, castillos, lugares idílicos, conversaciones que merecen la pena y, en definitiva, a todo aquello que está al otro lado de la pantalla.

Por eso, mi recomendación, que por supuesto, puedes tener en cuenta o no, es que elijas el momento adecuado para compartir (porque los hay) y, sobre todo, disfruta también de lo que hay al otro lado de la pantalla, porque lo merece.

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¡Felices vacaciones!

Vacaciones…vive y convive

Llega el verano, las vacaciones y comenzamos a ver propuestas de diferentes destinos donde disfrutar de esos días en los que tratamos de salir de nuestra habitual rutina, buscando nuevas sensaciones, emociones o la calma que, en nuestro día a día, no encontramos. Quienes tenemos la suerte de poder disfrutar de unos días diferentes, elijamos el destino que sea, campo ciudad, montaña, playa, norte, sur…no deberíamos desaprovechar la oportunidad de vivir esos días de la mejor manera posible. Pero encontrar ese lugar mágico, donde crear recuerdos entrañables que llenarán después esos momentos de sana nostalgia, no depende del únicamente del destino elegido, sino de como vivimos y, sobre todo, con quien y como convivimos estos días.

Seamos anfitriones o invitados, no debemos olvidar que los buenos recuerdos están llenos de momentos de complicidad, sonrisas, abrazos y, también, por que no, de silencios, pero no incómodos, sino aquellos que nos permiten saborear un buen café, disfrutar de una lectura interesante o contemplar un cielo diferente, sin prisas, sin exigencias

No olvidemos dar las gracias a quien os invita o a quien viene a visitarnos, por su colaboración, comprensión, generosidad, amabilidad

No dejéis de sonreír, abrazar, conversar, escuchar, descubrir, observar, aprender, allí donde vayáis y, sobre todo, no dejéis de crear esos recuerdos entrañables convirtiendo vuestro destino en un lugar mágico.

2013-07-18 07.18.17Felices vacaciones

Sed algo protocolistas…¡Feliz verano!

En breve comienzan mis vacaciones familiares, este año dedicadas en exclusiva a mis dos pequeños, toca visitar con ellos a queridos amigos y familiares, la playa y algún parque temático. Quiero pedir disculpas de antemano, no por mis vacaciones, sino porque probablemente no podré publicar con la frecuencia habitual, no porque no tenga nada que contar o me falten ganas para hacerlo, sino porque en nuestro periplo vacacional no siempre dispondré de los medios adecuados para hacerlo.

Quiero aprovechar para agradecer a todos lo que seguís Protocolarte, me llena de satisfacción saber que estáis ahí leyendo y compartiendo mis reflexiones, en las que trato de descubrir el significado del Protocolo, como ya he dicho más de una vez, “todo un arte”.

Las aportaciones de una disciplina rica en historia, arte y creatividad, capaz de innovar e incluso de reinventarse para seguir siendo útil a quienes precisan de ella -que en realidad somos todos- porque, en definitiva, como renunciar a un herramienta que nos permite interactuar con los demás, tratando de favorecer una relación lo más cordial posible, en los diversos escenarios en los que nos movemos. Sus aportaciones en esta tarea no se reducen a los “buenos modales”, por otra parte imprescindibles, si no que tiene en cuenta todos los elementos necesarios que contribuyen a crear el escenario más adecuado para favorecer la fluidez en las relaciones interpersonales, institucionales u organizacionales.

Y porque en ese ejercicio de crear el escenario más propicio que favorezca nuestras relaciones, todos en el fondo, aún sin saberlo, tenemos algo de “protocolistas” igual que en nuestra vida diaria todos somos algo “médicos”, “economistas”, “cocineros”…

Lo dicho, no dejéis de relacionaros, cread para ello el mejor escenario, no olvidéis ningún detalle, sed algo “protocolistas” y, sobre todo, disfrutad de lo extraordinario…¡Feliz verano!